domingo, 17 de abril de 2011

Gabriella Infinita: Revelaciones. Mujeres

"Las explosiones retornaron. Aunque se podían escuchar las detonaciones, éstas no lograban alterar la quietud del aire que se había estacionado en la habitación —lo que indicaba que los ataques seguramente se habían trasladado a otro sector de la ciudad—.

Gabriella, sin embargo, decidió aligerar la mudanza. A lo mejor era la ocasión que debía aprovechar para volver a su apartamento. Armó varias pilas con los libros y los empacó todos en una gran caja. Volvió sobre la ropa y construyó un atado con las sábanas de la cama. Despejó la mesa del comedor para colocar allí otras cosas y entonces descubrió, bajo el mantel, una carpeta de aspecto similar a la del Informe del Guerrero. Limpió la pasta y leyó el título: No pudo evitar la curiosidad."



Las mujeres y los hombres vivimos en un mismo mundo pero lo vemos de maneras distintas. Desde pequeños se nos inculca claramente nuestro rol en la sociedad. Las niñas deben cruzar las piernas, deben ir peinadas, deben ir limpias, deben ser comedidas, no deben decir tacos, no deben decir lo que piensan, ¡ah! y por cierto, no hay amigas, hay competidoras - amigas, eneamigas. En cambio los chicos, excepto llorar pueden ser guarros, no estudiar, pueden decir tacos, eso sí tiene que triunfar en la vida, ser algo, pero eso más tarde. Para los niños hay competidores pero también hay amigos y puede haber rivales pero no necesariamente enemigos.

Y al final, nos juntamos pero en mundos distintos, en una misma casa pero en distintas habitaciones porque el hombre intenta que sea su aliado y la mujer sospecha de las mujeres que intentan ser sus amigas porque algo querrán. Los roles nos acosan y no nos damos cuentan; y como al elefante, de pequeños nos ataron a una piqueta que no pudimos arrancar del suelo por más que tiramos, y de mayores seguimos atados a dicha piqueta, a pesar de lo pequeña que esta es y lo grande que nos hemos vuelto, el elefante y nosotros, porque nos acordamos que de pequeños, por más que luchamos, no pudimos liberarnos.

Pero los roles están para romperlos así no ser Matilde, Lucero, Angelita, Luisa, Alcira, Claudia y Gabriella, porque sí tenemos la libertad de romper roles, aunque sea una tarea ardua pero al fin y al cabo, digna de nosotros.

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