miércoles, 6 de abril de 2011

Gabriella Infinita: Mudanza. Gabardina

"La maldita firmeza de sus sentimientos se había ido a la basura, definitivamente. Pero ahora, Gabriella tenía la necesidad de saber algo más, de comprender el motivo de los movimientos de Federico en estos últimos seis meses; y ahí estaban sus cosas, invitándola a construir la historia, la verdadera historia. Quizás bastara con dejarse llevar por el instinto.

Tal vez, después de todo, la ausencia de Federico y la presencia incierta de su hijo tuviesen algún sentido. A lo mejor, la vieja gabardina [sic. no] estaba allí porque Federico olvidó llevársela o por que no tuvo tiempo ni lugar para tanta cosa, quizás estaba allí para indicarle algo; algo que podría llegar desde el recuerdo de los primeros días, de los días lluviosos, los días buenos, los de la pasión, los días en que se quisieron totalmente, aquéllos en que todo era piel entre ellos.
Cómo olvidarlos: desde el cruce de sus primeras miradas, cuando él llegaba, apuesto y joven profesor, a dictar su cátedra, Gabriella se estremecía y ya no podía tranquilizar sus manos, y sus labios cometían torpezas que delataban lo que para todos era evidente: que estaba loca por el maestro."




A veces, el pasado atora nuestra mente y nuestro corazón. Es como una marea negra que nos impide pensar con claridad, que nos ciega el presente y nos llena de bruma nuestro futuro. La incertidumbre, el sino del ser humano nos persigue y nosotros nos empeñamos en intentar encontrar ecuaciones que lo resuelvan todo sin darnos cuenta de que tal cosa no existe. Y la Realidad nos da palmaditas en la espalda y sonríe mientras contemplamos, asustados como los acontecimientos toman un cáriz inesperado para nosotros sin darnos cuenta de que, en esta vida, todo nos viene dado y la única verdadera libertad que tenemos es la de cómo nos tomamos las cosas que nos suceden. Estamos inmersos en el Río de la Vida que nos zarandea de un lado a otro sin que podamos hacer nada salvo, tal vez, pensar.

Sin embargo, en la sociedad de hoy en día eso no está bien visto, pensar, reflexionar por uno mismo no es "in". Hemos de pertenecer a una corriente que nos defina. Cuando esto no ocurre, cuando somos críticos, cuando pensamos por nosotros mismos sin dejarnos llevar, somos un escollo para todos, un enemigo común al que la gente mira con extrañeza porque no es del partido A ni del B pero apoya la medida X propuesta por el B aunque la medida Y la dejó a la altura del betún. Parecía más próximo al partido A pero las medidas que está tomando en estos momentos de crisis no le parecen apropiadas por los motivos a, b y c. Pero entonces, ¿estás conmigo o contra mí? Y cómo decirles que no es una cuestión personal, que no vamos por ahí, que se trata de competencia a la hora de tomar medidas para mejorar la situación en la que vivimos basándonos en una serie de argumentos basados en hechos reales pero en ningún momento personales. Eso último parece que nunca lo escuchan porque oírlo lo han tenido que oír porque te cansas de repetirlo.

Al final, llega un momento en que te cansas, les das la razón a todos y escribes un blog.






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