jueves, 7 de abril de 2011

Gabriella Infinita: Mudanza. Fotografías

"Si algo de la relación con Federico había mortificado siempre a Gabriella, fue precisamente el desconocimiento casi absoluto de su pasado. El se empeñaba en evadir las preguntas, en restar valor a esa información que ella creía necesaria. En cambio, Federico insistía en la necesidad de recomenzar, de cortar lazos, de estar dispuesto siempre a iniciar una nueva vida. A veces, sin embargo, algunas cosas del pasado de Federico se atravesaban en el camino; en forma de saludo inesperado en la calle o de distracción inexplicable, en la atención a llamadas telefónicas misteriosas o en la entrevista con personas desconocidas que Gabriella no tenía derecho a tratar.


En ocasiones, ese pasado incierto se materializaba en las discusiones, en los conflictos, en esos diálogos absurdos en los que lo dicho no conducía a nada, diálogos vacíos que llegaban a enredarlos hasta el desespero. Quizás algunas cosas llegaban con claridad: esa visión de mundo, esa manera de actuar y de decidir, incluso esa manera de amar que sólo podían ser resultado del pasado que Federico negaba. También algunos gustos, el terrible desarraigo que le impedía vivir tranquilo; cosas que Gabriella podía comprender e incluso explicar sin necesidad de recurrir al interrogatorio."


Una vez más el pasado toma cuerpo y hace acto de presencia en nuestro día a día. El ser humano es un animal curioso. Es el único que vive más en el pasado o en el futuro que en el presente.
El Pasado. Lo añoramos, lo odiamos, es nuestra ¿maldición? y nuestro bagaje. Cuando es nuestro presente hacemos caso omiso del mismo, sin embargo cuando ya ha pasado lo añoramos como si hubiera sido una vivencia extraordinaria.
El Futuro, vivimos esperando ese Momento especial en el que todo va a ser distinto pero no nos damos cuenta de que estamos dejando de disfrutar de esos pequeños momentos que son la verdadera esencia de la vida.
Y al final, el Presente transcurre sin pena ni gloria ante nuestra mirada perdida haciéndonos pequeños saludos que nosotros no hacemos caso.  Pero la vida transcurre y por obvio que parezca y por muchas veces que nos lo hayan repetido, el Pasado, pasado está y el Futuro aún no ha llegado, pero hacer frente al Presente no es cosa fácil.

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